Pérdida de un bebé


1 de cada 4 embarazos no tienen éxito. 

No es ningún consuelo. Perder a un hijo es una de las peores cosas de la vida, si no la peor.

Está claro que no todo el mundo lo vive igual, pero si podemos compartirlo, sentirnos comprendidos, hacemos el duelo... en vez de esconder nuestro sufrimiento... se sobrelleva.




Julio de 2012

Recientemente perdí a mi bebé. Lo alojé en mi vientre durante 15 semanas, aunque desde la 8, no le latía el corazón. Lo supimos a la semana 12, fué un shock terrible. Ni mi cuerpo ni mi intuición me habían avisado. Lloramos, gritamos, nos rebelamos. A los dos días, pudimos asumirlo. Y nos despedimos.





Al día siguiente, me desperté diferente. Estaba en paz. Me sentía más ligera. Con nauseas todavía, pero sentí que mi bebé, su alma, había abandonado mi cuerpo. Puede sonar esotérico, pero esa fué mi sensación.

En efecto, esto fué lo más duro de aceptar. Que el cuerpo físico de mi bebé no quisiera abandonar el mío por sí solo, de forma natural. Ya llevaba 4 semanas de más en mi vientre, dentro de una placenta muy activa que me mantuvo engañada hasta mucho más allá con nauseas y demás síntomas de embarazada, cuando mi pequeño ya había decidido irse hace tiempo...

El caso es que fueron pasando los días y mi cuerpo no reaccionaba. Ni un pequeño sangrado, ni una mínima molestia en el bajo vientre. 

Con la ginecóloga acordamos esperar todo lo que yo quisiera. Nos íbamos viendo cada semana, y en cada visita veíamos de nuevo a mi bebé por ecografía transvaginal, el cual no mostraba ningún signo de desprendimiento. Eso también fué duro. 

Y yo seguía todos los días visualizando como lo expulsaba naturalmente... yendo al baño cada vez que lo necesitaba, con mi palanganita (la idea de que mi bebé pudiera irse por el wc me horrorizaba!), tomando alguna sesión de Reiki, reflexología y metamórfico... pero nada. Ni un pequeño sangrado, ni una mínima molestia... este bebé tenía otra cosa pensada para mí.

La primera semana yo no quería oír hablar de legrado (deformación profesional), la segunda sí escuché, y la tercera fuí yo quien lo pedí. Pero no derrotada o resignada, si no todo lo contrario, pues fué una decisión bien meditada, asimilada, aceptada, y deseada. Así que a la semana 15 programamos la intervención. Tenía que ser así.

Hacer el duelo, sentirse comprendida y acompañada, y esperar, lo más duro pero tan necesario! el haber intentado dar la oportunidad al cuerpo a expulsarlo por sí solo, el haber podido despedirme como dios manda, y haber tomado la decisión yo misma en todo momento... todo eso han hecho que hoy, a una semana escasa de la intervención, me mantenga entera, en calma, en paz... triste también, porque una pérdida es una pérdida, pero ENTERA...

Gracias bebé por enseñarme a esperar, a compartir, a perseverar, a confiar, a amar, a despedir, a acompañar, a reir, a llorar, a respetar...




Y gracias a Noe del Barrio, por relatar AQUÍ la historia mucho antes de que pensara hacerlo yo, por tu comprensión profunda, por tu calidad humana, por llegarme al alma;  y a todas las chicas del Circulo Privado (ahora Tribu 2.0), a mis amigos de verdad y a los del Facebook, a todas mis compañeras Doulas (especialmente a Magali y Natalia, Eva, Flor, Narda, Micaela), a Luisa mi ginecóloga, a Inma Marcos y Lucia Alcaraz, las comadronas que me iban a atender el parto en casa y que no han dejado de acompañarme por ello, a Marisa Drago por la carta al hijo no nacido, a mis compañeras de La Liga de la Leche, a Susana Olalla por inundarme de amor y gratitud, a Anandi, Rosa María, a mis vecinas Natalie y Claudia, a mis suegros, a mi cuñada, a mi hermano... y una mención especial a MIS PADRES, A MI HIJA Y A MI PAREJA.



Edito, noviembre de 2014. Otto, bebé Arcoiris (un bebé arcoiris es un niño que nace después de la pérdida de un bebé anterior; aunque a mí me gusta pensar que es él, el que se fué, y que ha vuelto) acaba de cumplir un año. Y escribo:

Pues no fué tan fácil el duelo. Parecía que sí, que sólo por el hecho de haber esperado, de haber hecho una correcta despedida, de haber contado con el apoyo adecuado, esto iba a ser pim pam. Pero hasta que no sobrepasé la FPP, hasta que no pasaron 40 semanas en total desde el momento de la concepción, estuve metida en una maldita espiral. Y es que no hay curas ni atajos para el duelo. Es un camino que necesariamente hay que transitar. Eso sí, comprender que el duelo es un proceso natural, puede ayudar a poner en orden los sentimientos. Y me empezó a interesar el tema; me formé; sané; y aprendí mucho.





Aprendí que no hay dos procesos de duelo iguales, pero que sí existen unas fases por las que casi todas las personas pasan. No necesariamente se dan por este orden, en ocasiones se superponen o se vuelve atrás:


- Negación-Incredulidad. Es posible que un golpe de esta magnitud provoque una cierta sensación de distancia con lo sucedido, como si no nos hubiera pasado a nosotros. Comparándolo con una herida física, es como estar «en caliente», nos parece que para lo fuerte que ha sido el golpe, el dolor es soportable. ¿Qué os parece? Seguramente todo lo anterior, la historia de mi pérdida, la escribí en esta fase.



- Dolor. Después de los primeros instantes de estupor, llega el verdadero golpe. No todo el mundo lo vive con lágrimas, cada persona manifiesta el dolor de forma diferente: es posible que nos encontremos irritables, que alternemos fases de tranquilidad con otras de depresión. Puede que tengamos grandes despistes o que nos invadan sentimientos de culpa. En las personas que niegan el dolor, que intentan no pasar por esta etapa del duelo, es frecuente encontrar síntomas somáticos como resfriados recurrentes, eccemas, trastornos digestivos, etc. Bueno, parece que mi caso fué más bien el de alternar fases de calma con las de tremenda tristeza.

- Aceptación. La herida cicatriza. El recuerdo del bebé que ya no nacerá siempre va a estar ahí, pero ya no será una pesada losa sino una compañía para la vida. Cuando asumimos que jamás seremos los mismos, que ese bebé existió y nos cambió para siempre, el duelo habrá finalizado. Y finalizó. Justo al cumplir la semana 40 (aprox). En esas fechas (enero 2013) recuerdo que estuve especialmente removida; y ya intenté escribir sobre el tema, pero era como si se pusieran en marcha una serie de mecanismos psicoemocionales y físicos que me lo impedían... pero sigo: un buen día, por esas fechas, me levanté diferente. Volví a sentir en mí el instinto maternal. Había llegado el momento. No había miedo. Otto estaba preparado, era su llamada. Decidimos acudir a ella. Y Otto nació en noviembre de 2013.

La conclusión es que al final del proceso aprendemos a vivir con la pérdida y a integrarla en nuestra vida como parte de nuestro bagaje existencial. Y en muchos casos llegamos a desarrollar capacidades, reconocemos fortalezas y miramos el futuro con mayor esperanza y sin tanto dolor.




Aquí os dejo algunos enlaces y recursos interesantes, que me han ayudado a transitar el duelo. Sufrir un aborto es una de las experiencias más dolorosas que puede atravesar una mujer. Deja una herida emocional que para muchas es muy difícil superar, un trago muy desagradable. Esta información también puede servir de guía a las personas que acompañan estos procesos... 



Era en Abril (foro)

Para siempre en el corazón, grupo de apoyo para madres y padres que han perdido un hijo

Uma Manita, apoyo para la muerte perinatal y neonatal

Duelo Gestacional y Perinatal, blog de Mónica Álvarez, psicóloga especializada en Duelo

Psicología Perinatal, blog de Mar García Bernabeu, artículos sobre Duelo Gestacional y Perinatal

Psicoterapia Perinatal, atención psicoterapéutica en momentos de crisis relacionados con el embarazo, parto, puerperio y crianza.

Mirar al cielo, blog con información y apoyo tras la muerte gestacional, perinatal, infantil, e infertilidad

Niños del agua, blog sobre pérdidas gestacionales y sus duelos, por Ramón Soler y Elena Mayorga

Com afrontar la mort d'un nadó (reportaje TV3, en catalán)

Petits amb llum: Asociación sin ánimo de lucro formada por madres, padres y familiares que han perdido uno o más hijos durante el embarazo o después del parto

El Parto es Nuestro, artículos sobre pérdidas perinatales




"Aborto espontáneo", artículo de la Dra. Miriam Al Adib Mendiri

"Duelo gestacional. El duelo negado", artículo de la Dra. Miriam Al Adib Mendiri

"Aborto espontáneo. Causas y síntomas", artículo de Mireia Long

"El padre también está en duelo", artículo de Cristina Silvente Troncoso



Libros: 

La cuna vacía, VVAA, Ed. La Esfera de los Libros

Las voces olvidadas, VVAA, Ed. Ob Stare