17 de julio de 2012

Pérdida de un bebé

1 de cada 4 embarazos no tienen éxito. 

No es ningún consuelo. Perder a un hijo es una de las peores cosas de la vida, si no la peor.

Está claro que no todo el mundo lo vive igual, pero si podemos compartirlo, sentirnos comprendidos, hacemos el duelo... en vez de esconder nuestro sufrimiento... se sobrelleva.




Recientemente perdí a mi bebé. Lo alojé en mi vientre durante 15 semanas, aunque desde la 8, no le latía el corazón. Lo supimos a la semana 12, fué un shock terrible. Ni mi cuerpo ni mi intuición me habían avisado. Lloramos, gritamos, nos rebelamos. A los dos días, pudimos asumirlo. Y nos despedimos.





Al día siguiente, me desperté diferente. Estaba en paz. Me sentía más ligera. Con nauseas todavía, pero sentí que mi bebé, su alma, había abandonado mi cuerpo. Puede sonar esotérico, pero esa fué mi sensación.

En efecto, esto fué lo más duro de aceptar. Que el cuerpo físico de mi bebé no quisiera abandonar el mío por sí solo, de forma natural. Ya llevaba 4 semanas de más en mi vientre, dentro de una placenta muy activa que me mantuvo engañada hasta mucho más allá con nauseas y demás síntomas de embarazada, cuando mi pequeño ya había decidido irse hace tiempo...

El caso es que fueron pasando los días y mi cuerpo no reaccionaba. Ni un pequeño sangrado, ni una mínima molestia en el bajo vientre. 

Con la ginecóloga acordamos esperar todo lo que yo quisiera. Nos íbamos viendo cada semana, y en cada visita veíamos de nuevo a mi bebé por ecografía transvaginal, el cual no mostraba ningún signo de desprendimiento. Eso también fué duro. 

Y yo seguía todos los días visualizando como lo expulsaba naturalmente... yendo al baño cada vez que lo necesitaba, con mi palanganita (la idea de que mi bebé pudiera irse por el wc me horrorizaba!), tomando alguna sesión de Reiki, reflexología y metamórfico... pero nada. Ni un pequeño sangrado, ni una mínima molestia... este bebé tenía otra cosa pensada para mí.

La primera semana yo no quería oír hablar de legrado (deformación profesional), la segunda sí escuché, y la tercera fuí yo quien lo pedí. Pero no derrotada o resignada, si no todo lo contrario, pues fué una decisión bien meditada, asimilada, aceptada, y deseada. Así que a la semana 15 programamos la intervención. Tenía que ser así.

Hacer el duelo, sentirse comprendida y acompañada, y esperar, lo más duro pero tan necesario! el haber intentado dar la oportunidad al cuerpo a expulsarlo por sí solo, el haber podido despedirme como dios manda, y haber tomado la decisión yo misma en todo momento... todo eso han hecho que hoy, a una semana escasa de la intervención, me mantenga entera, en calma, en paz... triste también, porque una pérdida es una pérdida, pero ENTERA...

Gracias bebé por enseñarme a esperar, a compartir, a perseverar, a confiar, a amar, a despedir, a acompañar, a reir, a llorar, a respetar...




Y gracias a Noe del Barrio, por relatar AQUÍ la historia mucho antes de que pensara hacerlo yo, por tu comprensión profunda, por tu calidad humana, por llegarme al alma;  y a todas las chicas del Circulo privado, a mis amigos de verdad y a los del Facebook, a todas mis compañeras Doulas (especialmente a Magali y Natalia, Eva, Flor, Narda, Micaela), a Luisa mi ginecóloga, a Inma Marcos y Lucia Alcaraz, las comadronas que me iban a atender el parto en casa y que no han dejado de acompañarme por ello, a Marisa Drago por la carta al hijo no nacido, a mis compañeras de La Liga de la Leche, a Susana Olalla por inundarme de amor y gratitud, a Anandi, Rosa María, a mis vecinas Natalie y Claudia, a mis suegros, a mi cuñada, a mi hermano... y una mención especial a MIS PADRES, A MI HIJA Y A MI PAREJA.






7 comentarios:

  1. cuando se escribe con el corazon, se llega al corazon.......... miles de abrazos..... y una grande grande guardado para cuando vengas a Mallorca

    ResponderEliminar
  2. Querida Sonia, de tu dolor ha nacido esta iniciativa tan bonita, este blog voy a guardarmelo para poderlo pasar a otras mamás, contiene muy buena información.
    Gracias y hasta pronto.

    ResponderEliminar
  3. Comparto tu dolor, tambien pase por lo mismo y fue muy duro de asumir, mas cuando ya se tiene un hijo creo que la experiencia de que de un momento a otro tu embarazo termine es terrible porque ya sabes lo que perdiste... han pasado 3 años de mi perdida y aun se me escapa alguna lagrima por mi bebe, sigo pensando que edad tendria ahora y el tiempo pasa pero sigue doliendo. Dios nos ha dado 2 bendiciones hermosas en ese tiempo mis dos niñas una de 2 años y recien di a luz a mi tercera bebe no puedo estar mas que agradecida y se que todo sucedio por alguna buena razón y hoy se estar mas agradecida por la vida de mis hijas y el milagro de ser mamá

    ResponderEliminar
  4. Lindo leerte. Te sigo preciosa. Un abrazo blandito, suave, de esos que llegan al alma.

    ResponderEliminar
  5. Después de casi dos semanas de que nos comunicaran que el corazón de mi pequeño había dejado de latir he leído estas lineas que has compartido. Te lo agradezco de corazón, puesto que has puesto palabras a un sentimiento afincado en mi corazón desde que supe que no conocería a mi hijo.
    Yo también necesité tiempo para despedirme, también tuve la sensación de que mi bebé ya había abandonado mi vientre cuando ingresé para que me intervinieran.
    Hace poco más de una semana que me han practicado el legrado. Todavía se me hace un nudo en la garganta cuando pienso en lo sucedido, pero le dije adiós.
    Compartir mi dolor no lo ha hecho menos triste, pero si hacerme sentir más acompañada y arropada, tanto por personas que han pasado por lo mismo que yo, como por otras tantas que me senzillamente me quieren.
    Gracias de nuevo.

    ResponderEliminar