Por un Nacimiento sin Violencia

Para ofrecer al bebé un nacimiento sin violencia, hay que fomentar en su madre un parto sin violencia. Porque el parto humano -mamífero- no es un acto médico, es un acto vivencial, de la esfera sexual, que necesita desinhibición e intimidad. Con libertad de movimiento, a media luz, pocas palabras y sin observadores. Así funcionan mejor las hormonas del orgasmo y del parto, como son la oxitocina y las endorfinas.

Aceptemos, de una vez por todas, que el nacimiento humano es un acto instintivo, sagrado, solemne.

Y a estas condiciones de parto debería adaptarse el trabajo de los profesionales médicos, con el mínimo de interferencias, de exploraciones, monitorización, etc. Y practicar la paciencia y el respeto.



Los profesionales deberían aprender a manejar situaciones y elementos que potencien la fisiología del parto. Usar el baño caliente en el momento terapéutico adecuado, sugerir un cambio de postura a la mujer que le favorezca, ayudar a afrontar a la madre la sensación de soledad y de miedo a la muerte. Saber el masaje adecuado, la palabra precisa, acompañar en la respiración relajante (...)


Por un nacimiento sin violencia, Frédérick Leboyer.
Del prólogo de Enrique Lebrero Martínez, Ginecólogo en la Maternidad Acuario.

Uno de mis libros favoritos.